5.2.12

Te creo

Creo en la timidez de tu sinceridad, en el vello albino y en el ocio de tus dedos.
Creo en los calvos remolinos -con sus canitas incluidas,
también en los detalles alrededor de tus ojos, en sus grietas y suavidades.
Creo en tus lunares, en los planos y en los que no. Los visibles y los que aún no he descubierto.
Creo en tu asombrosa capacidad de no quemarte bajo el sol, excepto por tu cuello,
burlón,
tonto -que ya lo tengo-.
Creo en tus besuqueables huesos, todo el paquete óseo. Los que se te asoman en las caderas y en los que no.
Creo en la fusión de lorito que tienes en la nariz. Tierna. No común. Tan propia.
Creo en Maestra. Que ya es todo un señor casado que ni saluda.
Creo enlas amargas cicatrices olvidadas, la de tu cabeza, rodilla y en las manitas.
Creo en tu pecho, reteniona del tiempo y espacio. Sin olvidar,
la suavidad de la piel. De toda. De TODA.
Creo en la inmensidad de tus besos, claro, por su colosal origen y sabor. Inmensos. Sí, esa es la palabra.
Creo en tu increíble dominio de noqueo que posees sobre mi cuello. Está a tus pies.
Creo en la facilidad que tienes de ponerme de cabeza -literal-figurativamente.
Creo en la perfección de Bárbara desaliñada
y la dejo en una sola línea porque ella abarca El todo. 

Creo en tu voz, es en lo que más creo. Creo en todas las emociones que ella trae consigo.
Te creo tanto. Tanto.

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